La confesión de fe 1833
LA CONFESIÓN DE FE BAUTISTAde New HampshireEsta Confesión de Fe fue compuesto por el pastor Juan Newton Brown, del estado de New Hampshire, en el año 1833, y aprobado por un gran número de iglesias bautistas en los E.U.A. y varios otros países. Índice
La confesión de fe 1. De las EscriturasCreemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y que es un tesoro perfecto de instrucción celestial;(1) que tiene a Dios por autor, por objeto la salvación,(2) y por contenido la verdad sin mezcla alguna de error,(3) que revela los principios según los cuales Dios nos juzgará;(4) siendo por lo mismo, y habiendo de serlo hasta la consumación de los siglos, centro verdadero de la unión cristiana,(5) y norma suprema a la cual debe sujetarse todo juicio que se forme de la conducta, las creencias y las opiniones humanas.(6)
2. Del Dios verdaderoCreemos que hay un solo Dios viviente y verdadero, infinito, Espíritu inteligente, cuyo nombre es Jehová, el Hacedor y Gobernador Supremo del cielo y de la tierra,(1) indeciblemente glorioso en santidad;(2) merecedor de toda la honra, confianza y amor;(3) que en la unidad de la divinidad existen tres personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo,(4) iguales estos en toda perfección divina;(5) y que desempeñan oficios distintos que armonizan en la gran obra de la redención.(6)
3. De la caída del hombreCreemos que el hombre fue creado en santidad, sujeto a la ley de su Hacedor;(1) pero que por la transgresión voluntaria, cayó de aquel estado santo y feliz;(2) por cuya causa todo el género humano es ahora pecador,(3) no por fuerza sino por su voluntad; (4) hallándose por naturaleza enteramente desprovisto de la santidad que requiere la ley de Dios, totalmente inclinado a lo malo, y por lo mismo bajo justa condenación a ruina eterna,(5) sin defensa ni excusa.(6)
4. Del camino de salvaciónCreemos que la salvación de los pecadores es puramente por gracia;(1) en virtud de los oficios mediadores del Hijo de Dios;(2) quien por la designación del Padre, libremente tomó sobre sí nuestra naturaleza, sin pecado;(3) honró la ley divina con su obediencia personal;(4) y con su muerte, hizo plena expiación por nuestros pecados,(5) resucitando después de entre los muertos; y desde entonces se entronizó en los cielos;(6) que reúne en su persona admirable las simpatías más tiernas y las perfecciones divinas, teniendo así todas las cualidades que requiere un Salvador idóneo, compasivo, y omnipotente.(7)
5. De la justificaciónCreemos que la justificación es el gran bien evangélico que asegura Cristo(1) a los que en él tengan fe;(2) que esta justificación incluye el perdón del pecado,(3) y la promesa de la vida eterna de acuerdo con los principios de la justicia;(4) que la imparte exclusivamente mediante la fe en la sangre del Redentor, y no por consideración de ningunas obras de justicia que hagamos;(5) imputándonos Dios gratuitamente su justicia perfecta por virtud de esa fe;(6) que nos introduce a un estado altamente bienaventurado de paz y favor con Dios, y nos asegura toda bendición necesaria tanto para el tiempo como para la eternidad.(7)
6. Del carácter gratuito de la salvaciónCreemos que el evangelio hace gratuitos los beneficios de la salvación a todos;(1) que es deber de todos aceptarlos inmediatamente con fe cordial, arrepentida y obediente;(2) que el único obstáculo para la salvación del peor pecador de la tierra es su depravación innata y voluntario rechazo del evangelio;(3) cual rechazo agrava su condenación.(4)
7. De la gracia en la regeneraciónCreemos que para ser salvo el pecador debe regenerarse o nacer de nuevo;(1) que la regeneración consiste en dar a la mente una disposición santa;(2) que se efectúa por el poder del Espíritu Santo en conexión con la verdad divina en forma que excede a la comprensión humana,(3) a fin de asegurar nuestra obediencia voluntaria al evangelio;(4) y que la evidencia adecuada se manifiesta en los frutos santos de arrepentimiento, fe, y vida nueva.(5)
8. Del arrepentimiento y la feCreemos que el arrepentimiento y la fe son deberes sagrados y gracias inseparables labradas en el alma por el Espíritu regenerador de Dios;(1) por cuanto convencidos profundamente de nuestra culpa, de nuestro peligro e impotencia, y a la vez del camino de salvación en Cristo,(2) nos volvemos hacia Dios sinceramente contritos, con confesión, suplicando misericordia;(3) a la vez recibiendo de todo corazón al Señor Jesucristo como profeta, sacerdote y rey nuestro, confiando solo en él como el único Salvador, suficiente para todo.(4)
9. Del propósito de la gracia divinaCreemos que la elección es el propósito eterno de Dios según el cual graciosamente regenera, santifica y salva a pecadores;(1) que siendo consecuente este propósito con el albedrío humano abarca todos los medios junto con el fin;(2) que sirve de manifestación gloriosísima de la bondad divina soberana, infinitamente gratuita, sabia, santa e inmutable;(3) que absolutamente excluye la jactancia, y promueve humildad, amor, oración, alabanza, confianza en Dios y una imitación activa de su misericordia;(4) que estimula al uso de los medios en el nivel más elevado;(5) que puede conocerse viendo los efectos en todos los que de veras creen en el evangelio;(6) que es el fundamento de la seguridad cristiana;(7) y que cerciorarnos de esto en cuanto personalmente nos concierne exige y merece suma diligencia de nuestra parte.(8)
10. De la santificaciónCreemos que la santificación es un proceso mediante el cual de acuerdo con la voluntad de Dios se nos hace partícipes de su santidad;(1) que es obra progresiva;(2) que principia con la regeneración;(3) que la desarrolla en el corazón del creyente por la presencia y poder del Espíritu Santo, Sellador y Consolador, en el uso continuo de los medios señalados, sobre todo la Palabra de Dios, el examen personal, la abnegación, la vigilancia y la oración.(4)
11. De la perseverancia de los santosCreemos que solo los que creen verdaderamente permanecerán hasta el fin;(1) que su lealtad perseverante a Cristo es la señal ilustre que los distingue de los que hacen profesión superficial;(2) que una providencia especial vigila por su bien;(3) y que son guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación.(4)
12. De la armonía entre la Ley y el EvangelioCreemos que la ley de Dios es la norma eterna e invariable de su gobierno moral;(1) que es santa, justa, y buena;(2) que la inhabilidad que las Escrituras atribuyen a los hombres caídos para no cumplir los preceptos de ellas procede enteramente de su amor al pecado;(3) que libertarles de ella y restituirles mediante un Mediador a la obediencia no fingida a la santa ley, es un gran fin del evangelio y gran fin también de los medios de gracia asociados con el establecimiento de la iglesia visible.(4)
13. De una iglesia evangélicaCreemos que una iglesia visible de Cristo es una congregación de creyentes bautizados;(1) asociados mediante un pacto en la fe y la comunión del evangelio;(2) la cual practica las ordenanzas de Cristo;(3) es gobernada por sus leyes;(4) y ejerce los dones, derechos y privilegios que a ella otorga la palabra del mismo;(5) y cuyos oficiales bíblicos son pastores (a veces llamados obispos) y los diáconos;(6) cuyos requisitos, derechos y deberes son definidos en las epístolas a Timoteo y a Tito.
14. Del bautismo cristiano y la santa cenaCreemos que el bautismo cristiano es la inmersión en agua, del que tenga fe en Cristo;(1) hecha en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo;(2) a fin de proclamar, mediante bello emblema solemne, esta fe en el Salvador crucificado, sepultado y resucitado, y también el efecto de la misma fe, a saber, nuestra muerte al pecado y resurrección a una vida nueva;(3) y que el bautismo es requisito previo a los privilegios de la relación con la iglesia y a la participación en la Santa Cena,(4) en la cual los miembros de la iglesia por el uso sagrado del pan y del vino conmemoran juntos el amor de Cristo demostrado en su muerte;(5) precedido siempre de un examen personal solemne del participante.(6)
15. Del día del SeñorCreemos que el primer día de la semana es el Día del Señor, o sea, el día de reposo cristiano;(1) que debe ser consagrado a fines religiosos,(2) por medio de abstenerse de todo trabajo secular y recreación pecaminosa,(3) por medio de observancia devota de todos los medios de gracia tanto privados(4) como públicos;(5) y por medio de prepararse para el descanso que le queda al pueblo de Dios.(6)
16. Del gobierno civilCreemos que el gobierno civil existe por disposición divina para los intereses y buen orden de la sociedad humana;(1) y que debemos orar por los magistrados honrándolos en conciencia, y obedeciéndoles;(2) salvo en cosas que sean opuestas a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo,(3) quien es el único Señor de la conciencia, y Príncipe de los reyes de la tierra.(4)
17. De los justos y los impíosCreemos que hay una diferencia radical y de esencia entre los justos y los impíos,(1) y que aquellos tales que por medio de la fe son justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y santificados por el Espíritu de nuestro Dios son los justos verdaderos de su estimación;(2) mientras que todos los que siguen impenitentes e incrédulos son impíos en su vista, y bajo maldición;(3) y tal distinción dura tanto en la vida como después de la muerte.(4)
18. Del mundo venideroCreemos que se acerca el fin del mundo;(1) que en el día postrero Cristo descenderá del cielo,(2) y levantará a los muertos del sepulcro a la retribución final;(3) que entonces se hará una separación solemne;(4) que los impíos serán sentenciados al castigo eterno, y los justos al gozo sin fin;(5) y que este juicio fijará para siempre el estado final de los hombres en el cielo o en el infierno, sobre los principios de justicia.(6)
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