11 - Estudio sobre el Espíritu Santo

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Capítulo 11:

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

EN LA REGENERACIÓN

INTRODUCCIÓN

Se usan las palabras "nacido de nuevo" comúnmente en los círculos religiosos. Sabiendo que Satanás es un maestro de redefinir los términos Bíblicos, por lo tanto, nos es menester declarar continuamente el significado bíblico de esas palabras.

I. LA NECESIDAD DEL NUEVO NACIMIENTO

En Juan 3:3 y 5, nuestro Señor aclara que la regeneración es necesaria para la salvación. El hombre no solamente necesita el perdón antes de que pueda tener compañerismo con Dios, sino tiene que renovar su naturaleza entera. El hombre natural es caído (1 Corintios 2:14), sensual (Judas 19), carnal (Romanos 8:5-7) y opuesto a lo espiritual (1 Corintios 2:15). Cristo revela que hay una distinción invariable entre el que nace de la carne y el que nace del Espíritu. Lo carnal puede ser religioso, distinguido, educado y aparentemente honrado, pero todavía es carnal (Juan 3:6).

Cada parte del hombre natural está manchado por el pecado. Su mente está entenebrecido para las cosas de Dios (1 Corintios 1:18; 2:14; Efesios 4:18). Su corazón está en un estado de enemistad contra Dios (Romanos 8:7; Jeremías 17:9). Su voluntad está dispuesta a llevar a cabo sólo los deseos de su naturaleza depravada (Juan 1:13; Romanos 9:16; Filipenses 2:13). La carne "para nada aprovecha" las cosas de Dios (Juan 6:63).

II. LA NATURALEZA DEL NUEVO NACIMIENTO

  1. La regeneración definida
    El cambio requerido en el alma del hombre para capacitarlo a entrar en el reino de Dios tiene por nombre la "regeneración" (Tito 3:5), "nuevo nacimiento" (Juan 3:3), o "nacer del Espíritu" (Juan 3:6). La regeneración es una obra instantánea del Espíritu de Dios por la cual una disposición santa es dada al alma. Los afectos son renovados en amor para con Dios, y la mente es iluminada y capaz de entender el reino espiritual. Como el cambio que se producirá en la tierra, cuando Cristo reine por mil años, se llama la "regeneración" (Mateo 19:28), así el nuevo nacimiento es una renovación del alma del hombre.
  2. La regeneración ilustrada
    El cambio maravilloso que tiene lugar en la regeneración es ilustrado en muchas maneras. Examinemos la terminología aplicada con el "nuevo nacimiento" para ilustrar mejor su naturaleza.
    1. La "regeneración" o "nuevo nacimiento" es una comparación humana a lo que es producido en el alma del hombre por el milagro de la gracia. En la generación física se imparte la nueva vida y se produce una semejanza familiar, lo cual hace que el nacimiento físico sirva de ilustración en la maravillosa obra de la gracia de Dios en el hombre.
    2. Una resurrección - Efesios 2:1, 5
    3. Una renovación - Colosenses 3:10
    4. Un traslado - Colosenses 1:13
    5. Un corazón nuevo - Ezequiel 36:26
    6. La ley escrita en el corazón - Hebreos 8:10
    7. Una nueva criatura - 2 Corintios 5:17
    8. Una iluminación - 2 Corintios 4:6
    9. Un buen árbol - Mateo 7:17
    10. Una creación - Efesios 2:10
  3. La regeneración realizada
    La regeneración es producida a un nivel más allá de la consciencia humana. Esto no quiere decir que el nuevo nacimiento nunca es acompañado por emociones fuertes, aunque la obra misma de la regeneración no es algo que se siente, sino algo comprobado por los frutos en la vida. La conversión es el resultado del nuevo nacimiento y esto, sí, lo vivimos. La regeneración es un hecho de Dios, pero la conversión es un hecho del hombre producido por el nuevo nacimiento.

III. EL MEDIO POR LO CUAL SE PRODUCE LA REGENERACIÓN

La regeneración no es producida por el bautismo, ni por voluntad humana (Juan 1:13), ni por cualquier obra del hombre, sino que es una obra directa de Dios en el alma. Como el viento (poderoso, incontrolable e invisible), esta obra en ninguna manera es ocasionada, controlada o comprendida por el hombre (Juan 3:8). Esta obra, que a menudo se atribuye al Espíritu Santo, es una obra instantánea y directa de la voluntad de Dios sobre el alma. Aunqe Dios usa medios en la salvación de los elegidos, aún se debe entender que la misma regeneración no es un esfuerzo cooperativo. La Biblia declara que "el nuevo nacimiento" es absolutamente necesario (Juan 3:3). Sin embargo lo hace igualmente claro que no está dentro del poder del hombre ocasionarlo, "sino de Dios". (Juan 1:13).

Esto nos lleva a una pregunta importante en cuanto al lugar que ocupa el evangelio en la regeneración. Se menciona la Palabra de Dios a menudo en relación con el nuevo nacimiento (1 Corintios 4:15; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23; Salmo 119:93). ¿Cuál es el trabajo del evangelio para efectuar la regeneración? Algunos enseñan que muchos que nunca han oído hablar del evangelio son regenerados. Consideremos este asunto.

Nota: El caso de los niños que mueren en la infancia no está bajo consideración.

Al principio debemos entender que la regeneración es una obra directa de Dios en el alma del hombre, y por su naturaleza es producida en relación con el evangelio. La regeneración produce la fe y la fe es imposible sin el evangelio (Romanos 10:17). ¿Cómo puede uno creer en un Salvador de quien nunca ha oído (Romanos 10:14)? La regeneración también nos da un corazón para conocer y amar a Dios (Jeremías 24:7). Esto también implica un conocimiento a través de las Escrituras de quién es Dios. Si la regeneración no es producida en relación con la Palabra de Dios, tampoco puede producir la fe, el amor, la santidad y el entendimiento espiritual.

En 1 Tesalonicenses 1:4-5, encontramos a Pablo diciéndoles a los cristianos en Tesalónica que él supo de su elección por el hecho de que el evangelio había venido a ellos en poder. En la regeneración, Dios da poder al evangelio, abriendo el corazón para recibirlo (Hechos 16:14). Muchos, quienes han vivido sus vidas en la iglesia han testificado que cuando Dios los salvó, sintieron como si estuviesen escuchando el evangelio por primera vez.

Los que enseñan que la regeneración puede ocurrir separada del evangelio, parecen temer que aquellos que creen diferente atribuirán una porción del crédito para la obra de Dios al predicador del evangelio. Hablan de nuestra perspectiva como la "regeneración por medio del evangelio" y parecen creer que hemos reducido la regeneración a una obra simple de la persuasión moral. Estos temores, sin embargo, están sin base. Vemos la regeneración como una obra soberana y directa de Dios en el alma, pero no forcemos las Escrituras para enseñar que los hombres pueden realizarla separada del evangelio. Esto sería como si Dios otorgara al hombre el poder de ver sin creer la luz para que vea. Esto es un insulto a la sabiduría de Dios.

IV. EL FRUTO DE LA REGENERACIÓN

Como la regeneración es comprobada solamente por sus frutos, debemos entonces saber cuales efectos serán producidos en un hombre regenerado. Sin evidencia de fruto en la vida, ¿de qué otro modo sabemos si somos nacidos de nuevo o simplemente engañados? Hagamos una lista de algunas de las gracias producidas en el alma por la regeneración.

  1. La fe - 1 Juan 5:4-5; Hebreos 12:2; 1 Pedro 1:3; Hechos 18:27
    El lector debe entender que la regeneración no es antes de la fe, sino ocurre al mismo tiempo. La regeneración precede la fe solamente como su causa. Se produce la fe inmediatamente por el poder regenerativo de Dios y se hace al mismo tiempo que la regeneración. Eso se puede ilustrar de la siguiente manera. Una bala disparada a través de una pared inmediatamente produce un hueco. En cuanto al tiempo, la acción de la bala pegando a la pared no se puede separar del efecto producido, aunque la bala es la causa del hueco. La gracia que regenera produce inmediatamente la fe, pero lo precede como su causa.
  2. El arrepentimiento - 2 Timoteo 2:25
  3. El amor a Dios - 1 Juan 4:19
  4. D. El amor a los creyentes - 1 Juan 4:7; 3:14
  5. La perseverancia - Filipenses 1:6; 1 Juan 5:4-5

CONCLUSIÓN DEL CAPÍTULO 11

Esperamos que el análisis en cuanto al nuevo nacimiento haya sido de ayuda al lector. ¡Cuántos malinterpretan cada experiencia religiosa por esta obra maravillosa de la gracia! El conocimiento del nuevo nacimiento no es solamente necesario para hacer firme nuestra propia profesión de fe y elección, sino que también es necesario para ser testigos verdaderos de Dios a los demás.


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