12 - Estudio sobre el Espíritu Santo

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Capítulo 12:

EL ESPÍRITU SANTO

MORANDO EN NOSOTROS

INTRODUCCIÓN

Los apóstoles se llenaron de pesar y confusión por la mención de la muerte y partida de Cristo. La noche antes de su crucifixión, el Salvador los fortaleció al hablar de la venida de otro Consolador (Juan 14:16-17). Este Consolador no solamente les acompañaría por la vida, sino que moraría realmente en ellos. La morada del Espíritu de Dios en los creyentes todavía sirve de consuelo y apoyo. Nuestro Salvador ya no está con nosotros corporalmente durante las pruebas de cada día, sino que "Él que está en nosotros es más grande que él que está en el mundo" (1 Juan 4:4).

I. LA DOCTRINA BÍBLICA ESTABLECIDA

El Nuevo Testamento enseña que el cuerpo de cada creyente es morada del Espíritu de Dios (1 Corintios 6:19; Juan 7:38-39). La morada del Espíritu dentro del creyente no debe ser confundida con sus obras bondadosas en el cristiano. La regeneración y los dones del Espíritu deben ser distinguidos del don del Espíritu mismo (1 Corintios 12:4; Hechos 2:38).

II. UN CONCEPTO FALSO

Ninguna verdad bíblica se escapa de la perversión efectuada por el hombre. El error más común acerca de la morada del Espíritu Santo en los creyentes es suponer que esta bendición no es común para todos ellos. Muchos enseñan que la salvación debe ser complementada por otra experiencia antes de que uno pueda disfrutar de la presencia y del poder del Espíritu. Según ellos esta experiencia se llamada la "segunda bendición", "santificación", o "bautismo del Espíritu Santo". Aunque varios grupos añaden su propia versión distorsionada, síempre queda la misma idea en general.

La falla principal de tal enseñanza es la idea de que esta experiencia complementa la salvación. En Cristo, el creyente ya tiene toda bendición (Colosenses 2:10; Efesios 1:3; 1 Corintios 1:30). Cuando pretenden minimizar nuestro concepto del valor de Cristo, ellos caen en ese error. El don del Espíritu viene a nosotros a través de la salvación en Cristo y no como un complemento hasta después de ser salvo (Romanos 8:32; Juan 7:39). El Espíritu Santo ha venido a magnificar a Cristo Jesús poniendo el énfasis en El, y no para llamar la atención hacia sí mismo.

III. LA DOCTRINA BÍBLICA COMPROBADA

Aunque ya han sido mencionados algunos versículos que declaran nuestra doctrina en forma clara, las siguientes verdades de la Biblia también implican que el Espíritu de Dios mora en cada creyente.

  1. Se recibe el Espíritu por medio de la fe. El estado de ser salvos y de recibir el Espíritu son lo mismo - Efesios 2:8; Juan 7:38-39; Hechos 11:16-17; Gálatas 3:2; Efesios 1:13.
  2. Aquellos sin el Espíritu Santo son incrédulos - Romanos 8:9; 1 Corintios 2:9-15 y 12:3; Judas 19.
  3. Se necesita la presencia del Espíritu para ser resucitado o trasladado - Romanos 8:11.
  4. El Espíritu es un regalo - Hechos 10:45.
  5. El Espíritu que Dios nos ha dado nos hace sentir seguros de nuestra salvación - 1 Juan 4:13 y 3:24; Romanos 8:15-16; 5:5.
  6. Los creyentes son vencedores - 1 Juan 4:3-4.
  7. Dios nos da el Espíritu porque somos sus hijos - Gálatas 4:6.
La idea de que un cristiano puede estar sin la presencia del Espíritu Santo contradice a todo lo que la Biblia enseña en cuanto a la salvación.

IV. SOLUCIONANADO LOS PROBLEMAS

Pasemos unos minutos pensando en algunas de las Escrituras que usan para enseñar el concepto falso de esta doctrina.
  1. Efesios 5:18 - "Ser lleno" del Espíritu y "ser templo" de El no deben ser confundidos. Nunca hemos sido mandados a buscar ser templo del Espíritu de Dios, sólo hemos sido mandados a ser llenos de El.
  2. Hechos 5:32 - "...el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen". La obediencia mencionada aquí es simplemente la fe en Cristo en los que "obedecen al evangelio" (2 Tesalonicenses 1:8; Juan 6:28-29). Cristo promete que "de su interior correrán ríos de agua viva" al que cree en El. Luego, explica que los "ríos" se refieren al Espíritu Santo (Juan 7:38-39).
  3. Vea en el Capítulo 20 los versículos relacionados al bautismo con el Espíritu Santo.

FIN DEL CAPÍTULO 12


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