16 - Estudio sobre el Espíritu Santo

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Capítulo 16:

EL ESPÍRITU SANTO COMO MAESTRO

INTRODUCCIÓN

De las muchas religiones en este mundo, solamente el cristianismo requiere un maestro sobrenatural. Ninguna preparación humana puede capacitarnos a comprender la verdad de Dios. Que esta lección sea usada por Dios para recordarnos de la gran necesidad de un Maestro Divino y del privilegio de tener al Espíritu Santo como tal Maestro. El es realmente el "Espíritu de verdad" (Juan 15:26).

I. LA INSPIRACIÓN DE LA BIBLIA

La Biblia, como nuestro manual infalible de la fe y práctica, fue inspirada por el Espíritu Santo. Ciertamente la inspiración del Nuevo Testamento era una gran parte de la promesa de Cristo acerca de la venida del Espíritu como nuestro Maestro (Juan 14:26).

II. LA REGENERACIÓN

El hombre incrédulo está en un estado de ignorancia total espiritualmente (2 Corintios 4:3-4; Juan 3:3; Efesios 4:18). La Biblia le describe como ciego, dormido, necio y entenebrecido. No se ve esta condición sólo como una falta de conocimiento, sino como una incapacidad natural de apreciar, comprender y recibir la verdad espiritual. Los pecadores pueden estar bien instruidos en la Biblia y aún así nunca realmente discernir las cosas de Dios (1 Corintios 1:18-21; 2:9-16).

Una gran parte de la obra del Espíritu en la regeneración consiste en darle a los elegidos un conocimiento verdadero de los asuntos espirituales (Colosenses 3:10; 1 Corintios 1:23-24). El nuevo nacimiento es comparado por Pablo con la creación de la luz (Génesis 1:3; 2 Corintios 4:6). Los creyentes han sido llamados "de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2:9). Cada Cristiano ha sido personalmente enseñado por Dios (Juan 6:45). Muchos testifican que eran miembros de una iglesia o hasta predicaron en el púlpito por años y aún eran espiritualmente ciegos hasta que Dios los salvó.

Nota: Tal vez el pensamiento más triste relacionado con este tema es que los no regenerados son inconscientes de su propia ceguera. Los ciegos intentarán incluso guiar a otros ciegos (Mateo 15:14).

III. LA VIDA CRISTIANA

La unción misma les enseña a los cristianos algo que no pueden aprender de los hombres (1 Juan 2:20,27; 2 Corintios 1:21). La unción es la comunicación del Espíritu para con el creyente (Compare Isaías 61:1 con Hebreos 1:9). Solamente por la dirección del Espíritu puede alguien vivir la vida cristiana.

  1. Él abre el entendimiento hacia las Escrituras.
    El Espíritu Santo ilumina la mente del creyente para que pueda entender las Escrituras. Cristo les prometió a los apóstoles que aunque El se iría, el Espíritu vendría y les enseñaría (Juan 14:26). Se ve el cumplimiento de esta promesa en varias maneras:
    1. En el libro de los Hechos, vemos que los apóstoles llegaron a comprender muchas de las enseñanzas de Cristo, las cuales no entendieron durante su ministerio terrenal.
    2. El Espíritu Santo les guió a los apóstoles a escribir el Nuevo Testamento y les fue dada la manifestación del don de la profecía.
    3. Actualmente ilumina a los creyentes mientras estudian la Palabra de Dios.
  2. Él guía al creyente.
    El Espíritu Santo guía al creyente y lo capacita para conocer la voluntad de Dios (Romanos 8:14; Proverbios 3:5-6).
  3. Él glorifica a Cristo.
    1. El Espíritu Santo en su enseñanza tiene el propósito de darle la gloria a Cristo. El Espíritu nos enseña de Cristo y lo hace precioso para nosotros (Juan 15:26; 16:14-15; 1 Pedro 2:7).
    2. Nota: Es muy importante que entendamos que el Espíritu de Dios no ha venido ni a llamar la atención ni a darse la gloria a sí mismo. El Espíritu no nos llama a adorarlo (aunque es un objeto de la adoración), sino que nos guía a adorar a Cristo. En su enseñanza El muestra la verdad que anteriormente enseñó Cristo (Juan 14:26; 16:13-14) y le da la gloria a Cristo como el gran Maestro. Se encuentran las semillas de toda la verdad del Nuevo Testamento en las enseñanzas de Cristo.
    3. Esto no significa que el Espíritu Santo es inferior al Hijo de Dios. Más bien, entendemos que en el pacto de la gracia cada Persona de la Trinidad tiene una obra diferente que hacer en la salvación. El Espíritu ha venido para guiar al hombre a Cristo.
  4. Él protege al creyente del error.
    El creyente es seguro en Cristo porque el Espíritu lo ilumina acerca del peligro. En lugar de ser seducido por el espíritu del anticristo, los creyentes permanecen en el Salvador porque están enseñados por el Espíritu (1 Juan 2:18-20,26-27).
  5. Él enseña al creyente acerca de su santidad en Cristo. El Espíritu Santo les revela a los creyentes la grandeza de su herencia y las maravillas del amor y poder de Dios manifestados en su salvación (1 Corintios 2:9-16; Efesios 1:15-19; 3:14-19).

CONCLUSIÓN DEL CAPÍTULO 16

Como cristianos, es nuestro deber estudiar la Palabra de Dios y escuchar bien la predicación (Hebreos 10:25). Sin embargo, no nos olvidemos de depender del Espíritu de Dios para un entendimiento claro.


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